miércoles, 15 de octubre de 2014

El “tsunami” cajamarquino no termina

Por: Segundo Matta Colunche

Gregorio Santos junto a campesinos cajamarquinos
Rolando Breña Pantoja (El Correo, 07 de octubre 2014). “La victoria de Gregorio Santos en Cajamarca tiene aún para hacer correr ríos de papel y tinta”. No se equivocó el mítico dirigente comunista al momento de analizar el triunfo de Santos. Analistas y “opinólogos” defensores del modelo neoliberal no cesaron en pretender desvirtuar la realidad al resumir la victoria de Santos en una sola palabra: “victimización”.

En el diario Perú 21, hoy se publica una amplia entrevista a Edmundo Paz Soldán, destacado escritor boliviano, residente durante muchos años en Estados Unidos. En ella analiza el histórico triunfo de Evo Morales, el pasado domingo 12 de octubre, convirtiéndose por tercera vez en presidente constitucional del país del altiplano. Sin sentimentalismos y respetando sus posturas divergentes con el líder cocalero, Paz Soldán afirma que “Morales ha recuperado la autoestima boliviana”. Considera que en su país ha triunfado el Capitalismo de Estado Andino, científicamente llamamos los pasos iniciales para avanzar en el proceso de revolución.

Paz Soldán, reafirma que la época Morales es considerada como las de mayor expansión de la sociedad de consumo. La renegociación con las empresas petroleras y gasíferas le permitió llevar justicia a los pueblos más olvidados de Bolivia. Y en otros lugares, donde estuvo enraizado el libre mercado, buscó alianzas con los empresarios para construir una propuesta de respeto a la propiedad pero con reglas claras sobre su presencia en la tierra. El MAS de Bolivia está a punto de conseguir las tres cuartas partes del parlamento, lo que le permitiría seguir haciendo cambios profundos en la Constitución Política. El intelectual boliviano no deja dudas sobre el avance de la izquierda en su país, y considera que hoy “el boliviano se siente más orgulloso de ser boliviano”.

Mientras en Bolivia, la intelectualidad y analistas mediáticos no burlan la realidad y consideran que el gobierno de Morales, con las limitaciones que se le puede atribuir, es una alternativa para la clase históricamente excluida; en el Perú la defensa de la tierra, el agua, los derechos laborales, de una Nueva Constitución y de una auténtica descentralización, es considerado como “ideas trasnochadas”. La derecha peruana a su propio estilo defiende a un modelo que, a cuentas claras, está en crisis, no representa al pueblo y por lo tanto acaba siendo el ridículo de siempre.

El “tsunami” cajamarquino no termina. El triunfo de Gregorio Santos a la presidencia regional de Cajamarca, ha generado “escozor” y hasta “odio” en el poder económico y sus voceros. Llaman a cerrar y terminar con la descentralización, mayor control a los gobiernos regionales y locales, y por último desaparición de movimientos políticos regionales y locales. Exigen mayor protagonismo de los partidos tradicionales y finalmente procesos y persecución contra quienes se revelan al modelo. Consideramos todo ello nefasto para la democracia.

En la faceta humorística de la última edición de Hildebrandt en sus trece, llamada La Huevada de la semana, dice: El economista Carlos Adrianzén sostiene la tesis de que Cajamarca el pueblo ha votado en contra de sus intereses. Y ha añadido: “Lima no tiene por qué gobernar a regiones zánganas que eligen a malos presidentes…” ¿Ahora ya entiende, amable lector, porque Gregorio Santos ha sido abrumadoramente reelegido en Cajamarca? Frente al desprecio, votos; frente al centralismo, reafirmación; ante las amenazas, rebeldía. La derecha jamás entenderá al Perú.

El “tsunami” cajamarquino probablemente dará que hablar durante muchos meses. La reafirmación de Cajamarca no solo se debe a la consecuencia de sus líderes, sino a un proceso de cambio que tiene matices revolucionarias del Perú profundo; por ello, no dudamos que seguirá siendo agenda nacional y que ante las proximidades de las elecciones del 2016 también Cajamarca tendrá su palabra.


Así como los bolivianos se siente más orgullosos de ser bolivianos, los cajamarquinos nos sentimos más orgullosos de ser cajamarquinos. El triunfo del 05 de octubre reivindica a los miles de cajamarquinos burlados en insultados por la derecha reaccionaria.  

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