lunes, 22 de septiembre de 2014

La unidad nace del pueblo

Por: Segundo Matta Colunche

Ante la evidente derrota de los candidatos de Yanacocha, se ha desatado una guerra sucia que busca desprestigiar a líderes regionales y locales del MAS. Dentro del pueblo, que ha mantenido su unidad y férrea lucha contra las trasnacionales mineras, emerge un sentimiento mayoritario en defensa del Nuevo Modelo de Desarrollo.

La lucha del pueblo cajamarquino por la defensa de su dignidad y sus recursos naturales ya es invencible. Y esto se siente en cada cuadra, barrio, mercado, caserío, centro poblado, distrito o provincia; también en los espacios de transporte como: micros, taxis y moto taxis; emerge con fuerza un sentimiento de unidad para defender la lucha histórica de los cajamarquinos. Desde San Ignacio hasta Cajabamba, flamean las banderas verdes del MAS. Aquí no hay espacio para infantiles, mineras o las mafias del narcotráfico que durante años han intentado desprestigiar una organización política de los campesinos y trabajadores.

El miedo a la derrota se ha instalado también en provincias. Allí los candidatos que se saben perdedores han salido a tirar barro a líderes del MAS. Incluso, han llegado al extremo de falsificar actas y firmas intentado desprestigiar mediáticamente a líderes que tienen importante simpatía en el electorado. Pululan panfletos, medios radiales y televisivos piratas. Su gran debilidad es no tener cuadros que tengan capacidad de llegar directamente al poblador. Ese ciudadano de a pie se siente burlado y hasta discriminado cuando maltratan a sus líderes. La resistencia a estas campañas de difamaciones, ha llevado a la oposición a ser cínica, hasta el punto de que ahora ‘todos dicen haber defendido el agua’.

Mientras los golpes bajos persisten en algunos candidatos, la militancia del MAS sigue recorriendo barrio por barrio, caserío por caserío, casa por casa, explicando a la población el programa y los planes de gobierno de la izquierda cajamarquina. A esta propuesta real, se han unido militantes de organizaciones locales que pertenecen incluso a otras agrupaciones políticas como: El Frente Amplio, Unión por el Perú, Luchemos por Cajamarca, movimientos independientes y algunos que incluso tienen candidato regional. Pero la expresión de unidad se siente aún más en el ciudadano de a pie, sector donde se confunden el mediano y pequeño empresario, los maestros, los ronderos, lo trabajadores de salud, los estudiantes, los artistas, los cristianos y todos quienes aspiran a tener una región diferente.

La lucha por una mayor justicia social sigue avanzando. Prueba de ello es que, en los últimos días, en todos los pueblos de la región observamos flamear las banderas verdes del MAS. Casas, unidades móviles, polos, gorros, llaveros, paredes, y todo espacio que sea visible hay una marca que les identifica: ¡MAS! Gratitud enorme merecen nuestros hermanos cajamarquinos, quienes van contribuyendo sol por sol para el financiamiento de la campaña electoral. Probablemente sea una de las campañas “suigeneris” en el Perú, que solo son vistas en los grandes procesos revolucionarios. Si es así, no nos queda duda que en Cajamarca inicia con mucha fuerza un proceso de revolución. En Cajamarca están naciendo los auténticos cambios que el pueblo está esperando.

En los próximos días, los ataques de la derecha auspiciados por las trasnacionales mineras y el narcotráfico se radicalizarán. Se escuchará con más fuerza las diatribas e insultos que solo cabe en ciudadanos con un vacío político e ideológico. La derecha nunca tuvo un programa, solo dinero para comprar conciencias. Siempre perdió, pero finalmente gobernó porque quienes asumieron posturas a nombre del pueblo cuando estuvieron en el poder traicionaron a su pueblo.


El Perú está alerta de lo que suceda en Cajamarca. Si a través de un proceso limpio y transparente, la voluntad popular respalda mayoritariamente al MAS, esta victoria será la victoria de este gran pueblo que no se rindió ante el poder de las mineras. Y una vez más varios “periodistas” a sueldo que utilizaron sus medios para difamar la nota llena de vergüenza se escribirán en la historia.