jueves, 3 de septiembre de 2015

El populismo de PPK

Por: Segundo Matta Colunche

PPK, el "flautista palaciego"
El candidato peruano-norteamericano, el que representa a la derecha reaccionaria y lobbismo trasnacional, Pedro Pablo Kuczynski, amenaza con desaparecer los ministerios del Ambiente, Cultura e Interior. En un eventual gobierno de “Peruanos Por el Kambio”, dichos ministerios se convertirán en “simples secretarías”.

No cabe dudas, menos rareza que un ciudadano con acento yanqui y cuyo nombre se asienta en las principales empresas norteamericanas, quiera utilizar el poder para traer abajo lo poco que haya podido avanzar en la reformas del Estado, dar carta blanca a las trasnacionales para que operen impunemente en el Perú, y con el cuento de la “inversión” librar de las canteras de los peruanos los ministerios del Ambiente, Cultura e Interior.

PPK, odia a quienes gestionan la defensa del Medio Ambiente y los condena a quienes la protegen, clama por todos los medios la privatización del agua, bosques y cerros. No tiene compasión con nadie, los pueblos de Cajamarca, Lambayeque, Junín, Loreto y Arequipa quienes en los últimos años han expresado una defensa férrea de sus recursos naturales, a los que cataloga como violentistas, anti-inversión, seudos ecologistas y todos los antis creados. En plena campaña electoral del 2015, PPK “decapitó” mediáticamente a su candidato fujimorista, Absalón Vásquez Villanueva tras declararse partidario de la viabilidad del megaproyecto minero Conga, de propiedad de Newmont. El pueblo cajamarquino expresó su repudio al candidato de Yanacocha, y lo sepultó en las urnas con apenas 8% de votos. Toda una derrota para un trabajo de 4 años y una inversión escandalosa.

PPK, el “flautista palaciego”, añora con volver a gobernar. Ya lo hizo como ministro de Economía del gobierno de Alejandro Toledo, el que lo llevó al falso Pachacutec a su casi desaparición política, debe conocer mucho de Ecoteva, Almeyda y Orellana. Los hombres de “negocios oscuros” siempre van juntos aunque divididos, su unidad pinta las manos y el bolsillo. Con PPK, no hay más Ministerio del Ambiente, pondrá tanquetas en la calles, hombres verdes armados resguardaran los cabildeos de Yanacocha. Allí está, el candidato que dice ser de “centroizquierda” pero que sus propuestas son más reaccionarias que de Bush y Merkel, juntos.

Con PPK, también le diremos adiós a los ministerios de Cultura y del Interior. Revalorar nuestra identidad, nuestra historia, nuestra riqueza arqueológica, los grandes estudios antropológicos que se han explorado a lo largo del tiempo y los que aun vendrán, quedarán en el olvido. No habrá la casa ni el Estado que los proteja. Todo estará en manos de los privados. Si hasta nuestra Primera Maravilla del Mundo-Macchu Picchu- pretenden privatizarlo. Que será de los Baños del Inca, Layzón, Parque Nacional Cutervo, nuestros museos, y todo aquello que los hijos del pueblo lucharon para convertirlo en patrimonio cultural. El sonido de la flauta de PPK no tiene sentido de patria ni de nación, las ondas atraviesan las fronteras de Latinoamérica y van acariciar el consenso de Washington, la flauta adora al pensamiento de Fukuyama que hoy sufre la más dura crisis de su historia.

La policía y el ejército tienen sus propias funciones. Sin embargo, el señor de doble nacionalidad quiere fusionarlo. Las tanquetas y las balas “adornarán” las calles y plazas. Nuestros niños se formarán con el falso civismo y la desesperanza de no alcanzar un país libre y soberano. La diversidad política estará en peligro, y peor aún, quienes expresamos nuestra rebeldía contra el modelo neoliberal salvaje. Al igual que en la década del 90, los derechos humanos serán una cojudez como dijo un prelado peruano.


Así estamos. PPK, el “flautista palaciego” anuncia su “envidiable” populismo 2016-2021.