martes, 22 de diciembre de 2015

La izquierda de hoy (Parte I)

Por: Segundo Matta Colunche

"Goyo" con su pueblo. Una lucha incesante por una región y un país diferente
Cuba, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Argentina, Nicaragua, Uruguay y Brasil en América Latina tuvieron que romper esquemas tradicionales para lograr cambios históricos; en Europa sigue el mismo camino con Grecia y España. Con particularidades propias pero asumiendo posturas progresistas la izquierda en el mundo avanza.

Referentes políticos de cambios tuvieron que  romper esquemas tradicionales para darle al pueblo la justicia social. El sectarismo alcanzó su máximo nivel que impidió ampliar los procesos de unidad. En el Perú, desde la década  del 80 no habido experiencias que hayan permitido concretizar confluencias amplias para hacer frente a la derecha reaccionaria. Han pasado más de 30 años desde que Alfonso Barrantes Lingán logró unir a los sectores progresistas, nacionalistas, de izquierda, socialistas  e independientes. El líder cajamarquino tuvo cualidades extraordinarias para  romper el sectarismo corrosivo.

La historia nos ha demostrado que la izquierda no solo se viste de color rojo, sin duda es la marca mayor que conquistó casi medio mundo; empero, los procesos revolucionarios se convirtieron en regionalistas. Cuba sintetiza ahora el cambio en los colores de su bandera; sin embargo, Fidel llamó hacer una revolución verde olivo. Allí marco la no homogeneidad del pensamiento socialista.

El desaparecido Hugo Chávez, simbolizó el rojo para su revolución, colores claros de la histórica socialista. El azul claro marcó el triunfo de Evo Morales. El verde con Rafael Correa en Ecuador. El Celeste en Argentina y Amarillo en Brasil.

La identidad progresista ha sido diversa. El morado, color de Podemos (España) dio un salto cuantitativo y calitativo el último domingo en el país Vasco. Igual sucedió hace dos años en Grecia. Los pueblos tienen su propia identidad y en función de ellas gira los cambios históricos.

Fidel y Chávez no fueron comunistas, su inclusión se dio durante el proceso revolucionario. Rafael, Evo y Mujica afianzaron los procesos en los programas socialistas. Avanzaron y conquistaron a los sectores sociales, y fueron ellos, el contingente social con quienes enarbolan la lucha por la justicia social en Latinoamérica.

Y es que la revolución no se resume en un solo color. La revolución no tiene márgenes para tan mezquino punto de vista, tampoco busca que la línea correcta se imponga por obra y gracia de ser solo correcta; se necesita la fuerza, el candidato y el discurso acorde con el momento histórico. La suma revolucionaria de partido y pueblo, muchas veces fue mal comprendida; por ejemplo, cuando Mao Tse Tung proclamó que no era posible la revolución en China sin el apoyo del campesinado, muchos lo tildaron de traidor, divisionista y hasta de agente del imperialismo; pero la historia lo absolvió de tales acusaciones.

En nuestro país la dispersión de los movimientos y partidos de izquierda expresa la falta de madurez para concretizar la unidad. Hay etiquetas y adjetivos de todo lado. Quién es más moralista o formado ideológicamente o quien conoce mejor la realidad peruana desde el escritorio. No hay espacio para el análisis real y el trabajo social desde las bases. El tiempo, juez supremo sabrá dar la razón a quienes buscan hacer la revolución tal y como predijera el Amauta: Sin calco ni copia, sino como creación heroica.

Las cúpulas partidarias que se complacen con la hegemonía sindical quizá necesiten oxigenar sus pulmones del aire del pueblo llano. Necesitamos un partido que huela a pueblo que escuche sus demandas y que sepa hacer de él un sujeto histórico que luche contra los grandes grupos empresariales que detentan el poder en nuestra Patria.


El nuevo contingente rebelde, que nace en el norte del Perú; es un apostolado social que encarna la bandera de la justicia social. La izquierda de hoy, nace desde las entrañas de nuestra Patria, desde el seno de las organizaciones, de la intelectualidad progresista y del empresariado nacional sabrá abrirse paso para refundar la Patria: el Perú para los peruanos.