jueves, 6 de septiembre de 2012

Conga, efectivamente, no es solo una batalla minera


(Respuesta a Hernando de Soto)

Escribe: César Augusto Aliaga Díaz[1]

Vicepresidente regional de Cajamarca

Hernando de Soto, unos de los pocos voceros inteligentes de la derecha peruana, ha publicado recientemente un polémico pero interesante artículo en el que hace referencia al conflicto socio ambiental de Cajamarca y a la propuesta sobre el nuevo modelo que propugna el Presidente Regional Gregorio Santos. En él reconoce que “Conga no es sólo una batalla minera”, ya que en el fondo, detrás de las críticas al citado proyecto minero, se habría planteado un cuestionamiento radical al modelo económico neoliberal, al régimen político y al propio sistema capitalista.

En este artículo, el autor de “El Otro Sendero” pretende demostrar que si bien el Presidente Santos ha podido “conquistar el presente”, le será muy difícil “conquistar el futuro”. Esto sería así porque, aunque el mandatario regional de Cajamarca, denunciando las injusticias de un sistema que excluye a las mayorías, ha podido “darle voz al Perú preindustrial que no sabe cómo interpretar la revolución industrial”, habría cometido el error de lanzar un “ataque indiscriminado contra el único sistema que, reformado, puede dar a los pobres lo necesario para desarrollarse”.

Con el tono apodíctico que caracteriza a quien pretende tener la verdad de su lado,  Hernando de Soto, busca demostrar la presunta falta de coherencia y sustento de las propuestas que desde Cajamarca venimos formulando. Por ello, en mi condición de Vicepresidente del Gobierno Regional, me veo en la obligación de formular algunas precisiones necesarias sobre su pretendida incontestable crítica, con el ánimo de proponer un amplio debate nacional sobre la necesidad de abrir un nuevo curso para Cajamarca y para nuestro país.

Lo primero que hay que decir es que las críticas que De Soto nos hace, contra lo que el mismo pregona, parten en verdad de procedimientos y premisas bastante discutibles y dudosas.

En efecto, el autor de “El Misterio del Capital” utiliza el desgastado recurso de descalificar primero al adversario antes que discutir sus ideas. Y aunque no escatima en formular algunos elogios para el Presidente Santos (Dice que ahora es muy popular, que tiene un discurso bien contextualizado y progresista y un planteamiento ideológico definido), inmediatamente arremete contra la ideología que presuntamente inspira al gobernante del Cajamarca.

Hernando de Soto señala que Gregorio Santos (Goyo) profesa un marxismo “físico”, en la medida que tiene un planteamiento problemático respecto del capital, ya que en lugar de seguir la propuesta “metafísica” de Marx que pensaba que el capital es “inmaterial”, aquí pensamos el capital como algo “material”, pues proponemos potenciar la producción de “cosas físicas”, tal como el arroz, el café, la yuca, el cacao, etc.

Sobre este tema hay que decir dos cosas. Primero, que es demasiada audacia deducir de frases aisladas de los discursos políticos del Presidente Regional toda una concepción teorética acerca del capital. Y Segundo, que es una audacia mayor que pretenda pontificar sobre marxismo alguien que  ha intentado, toda su vida intelectual, rebatir las tesis centrales del pensador comunista, pretendiendo inclusive esconder que el verdadero “misterio del capital” reside en la explotación de la fuerza de trabajo y la generación de la plusvalía.

Un segundo aspecto que queremos puntualizar es que De Soto, a pesar de  declarar que  ha leído nuestra propuesta de nuevo modelo de desarrollo, demuestra en verdad que no ha sido capaz de entenderla.  Esto es así porque toda su crítica se sustenta en un falso supuesto: que nuestra propuesta de asociatividad de los productores rurales es ya, directamente, una apuesta socialista.

Por lo visto, nuestro crítico no ha leído bien nuestra propuesta, ya que en ella se habla de promover la asociatividad con gestión empresarial, con el objetivo de alcanzar un mayor volumen de oferta de productos; mejorar la capacidad de negociación con los mercados, especialmente con aquellos que premien la calidad; mejorar el acceso a servicios de asistencia técnica y financiamiento; y alcanzar una mayor eficiencia y eficacia de la inversión en riesgo.

Cualquier persona que no tenga los prejuicios del señor De Soto se dará cuenta que lo que proponemos no rebasa los marcos generales de la economía de mercado. Y no porque estemos persuadidos que éste camino sea el mejor, sino porque pensamos que es el que debemos todavía transitar, en la medida que, como Marx enseñaba, no se puede franquear de un salto las fases de desarrollo de una sociedad, aunque se pueda acortar el periodo de gestación y atenuar los dolores del parto[2].

Y aquí está precisamente la diferencia entre nuestra propuesta de nuevo modelo de desarrollo con la que profesan los acólitos del modelo neoliberal, porque mientras éstos, al defender el modelo vigente, en realidad defienden los privilegios de los grandes oligopolios depredadores y contaminantes que hoy dominan nuestra economía, nosotros propugnamos la necesidad apoyar el desarrollo sostenible de la mayoría productores de nuestra región.

Por lo demás, la propuesta cooperativista con enfoque empresarial que propugnamos se apoya en la propia realidad de la región. Primero, porque responde a un problema concreto que impide a nuestros hermanos campesinos salir de la pobreza: el hecho que cerca del 70% de los productores agropecuarios sean titulares minifundistas.  Y, segundo, que se trata de un camino que ya viene siendo recorrido, con éxito, por los pequeños productores de café de las provincias de San Ignacio y Jaén, que han demostrado que sólo las cooperativas les han permitido mejorar su capacidad de producción, acceder a la asistencia técnica y financiera, mejorar su posición de negociación en los mercados y, sobretodo, tomar y redistribuir directamente entre los productores la mayor renta obtenida de la venta directa. Renta que antes quedaba principalmente en manos de los intermediarios.

No podemos cerrar esta nota sin señalar la falta de sentido autocritico del señor De Soto, ya que sigue presentando como camino seguro e invencible el modelo que hoy mismo está haciendo agua en Europa y Estados Unidos, cuyos Estados han entrado en una crisis gigantesca, por precisamente implementar, sin regulación alguna, la receta que él propone: “crear capital”, o sea riqueza, a través de contratos y títulos que permiten girar y circular dinero sin más respaldo que la confianza en los inversores.  El autor de “El Otro Sendero” se niega a reconocer que esto, que él pomposamente denomina el “misterio del capital”, no es la clave de la “riqueza de la naciones”, porque apenas es un mero instrumento de dinamización financiera, que obviamente no es ilimitado, tal como se demuestra precisamente en la actual crisis mundial, desatada por el desmoronamiento de la hasta ayer muy firme y segura pirámide de títulos, bonos, hipotecas y demás artificios financieros.

El señor De Soto insiste en defender el actual modelo primario exportador, basado en la financierización de los recursos naturales y en las grandes especulaciones, ocultando que este modelo, cuando entra en su fase crítica, como ahora, tiene efectos devastadores sobre las fuerzas productivas, el empleo de millones de personas y la propia gobernabilidad de las naciones. O sea que tiene un efecto totalmente contrario al modelo de “seguridad y prosperidad” que idealiza este economista mimado por las transnacionales.
 
Cajamarca, 06 de setiembre del 2012



[1] Vicepresidente del Gobierno Regional de Cajamarca.
[2] MARX, Carlos. El Capital. Crítica de la Economía Política. Editorial Cartago, Buenos Aires, 1973.  Página 23.

No hay comentarios:

Publicar un comentario