lunes, 30 de noviembre de 2020

2020, la historia marcada por el COVID-19

Por: Segundo Matta Colunche (Ensayos & Poder)

Triste travesía de los viajeros 

El año 2020 estuvo marcado de diversos hechos y sucesos. Varios de ellos quedarán en el recuerdo para bien y para mal. 

COVID-19. El 11 de febrero del 2020, la OMS determina en su evaluación que la COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia. El virus se extendió por medio mundo dejando miles de muertos e infectados. El 26 de febrero se detectó el primer posible caso de coronavirus en Perú: un ciudadano que venía de España (Europa) tenía los síntomas que provoca el virus: fiebre, malestar general, tos, congestión nasal y dolor de cabeza. El 6 de marzo el MINSA confirmó como el primer caso positivo en Perú. 

El 15 de marzo el Gobierno Central declara Estado de Emergencia por 15 días. Se determina cuarentena a nivel nacional y se corta todas las actividades sociales y económicas que permiten aglomeración de personas. Luego el aislamiento total se extendió por 3 meses 14 días. 

Los resultados de la pandemia son alarmantes: Perú es el primer país en el mundo de infectados y muertos por millón de habitantes: 960 mil casos confirmados y 35 mil 879 fallecidos (MINSA, 27 de noviembre 2020). 

La pandemia no sólo generó crisis sanitaria, ésta golpeó con fuerza a los sectores económicos y laborales: la economía cayó aproximadamente 50% - las actividades funcionan con el 50% de la economía nacional, dijo el presidente Martín Vizcarra-, más de 7 millones de peruanos perdieron su trabajo, la informalidad del 74% generó hambre y desesperación. La estampida de los caminantes que huían de Lima a los pueblos del interior del país provocó caos y desorden. La débil administración pública no pudo controlar y dirigir los casos humanitarios.

La crisis sanitaria desenmascaró al inhumano y excluyente modelo económico neoliberal que gobernó por décadas el país. Los hospitales colapsaron: falta de médicos, oxígeno, medicinas, equipos, infraestructura, etc. Los gerentes del sector no estuvieron a la altura de las circunstancias. Se develaron actos de corrupción en compra de mascarillas, alquiler de camionetas, equipos de protección personal (EPPs), contratos de profesionales de salud, compra de pruebas rápidas y otros. 

En el sector económico, productivo y social se trabajó sin dirección. Las autoridades locales y regionales no lograron articular acciones. En la mayoría de casos no se implementaron los Mercados Municipales Temporales (MMT) y las plazas pecuarias para evitar mayores contagios. Las organizaciones sociales que inicialmente fueron aplaudidas por su contribución en la defensa de la salud fueron ninguneadas y atacadas. El divorcio entre ciudadanía y gobierno generó mayor deslegitimación del Estado. La economía se fue a pique.

La educación tuvo fuerte revés. La falta de cobertura impidió que miles de niños en edad escolar no tengan acceso al programa “Aprendo en Casa”. Cientos de maestros no sabían que hacer: estaban muy lejos de las tecnologías. La gestión educativa mostraba vacíos en la ejecución de planes y proyectos para enfrentar una crisis. Se volvió a revivir la escuela desde la casa: la articulación importante de maestros, estudiantes y padres de familia.

La COVID-19 deja resultados catastróficos: miles de muertos e infectados, una economía golpeada, millones de desempleados, miles de niños sin acceso a educación por falta de cobertura, clase política gobernante desprestigiada e instituciones deslegitimadas. Una realidad que merece mayor atención por quienes aspiran a dirigir los destinos del país. Lo cierto es que, el modelo económico y la clase política reaccionaria no estuvieron a la altura de las circunstancias. Un Nuevo Rumbo si es posible. 


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