lunes, 18 de enero de 2016

Difamación ¡Crueldad mediática!

Por: Segundo Matta Colunche

En caricatura "manipulación mediática"
¡Oh, libertad!,  ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre! Expresó la revolucionaria francés, Marie-Jeanne Roland de la Platiere, durante su muerte en la guillotina el 08 de noviembre de 1973.

A portas de un proceso electoral, los ataques mediáticos parecen ser pan de cada día. No hay mejor forma que hacerse conocido insultando, difamando y manchando honras de la gente. Atrás quedaron los planes y programas, los debates de ideas y las participaciones democráticas en los diferentes espacios.

Quienes han perdido terreno en su propia casa optan por traspasar temporalmente y auspician acciones que muchas veces van contra la ley. Ciegan su participación a la casta negada de la publicidad. Para concretizar sus aventuras contratan medios y periodistas para santificarlos y/o endiosarlos. Estos (medios) acatan órdenes y cumplen al pie la letra tales disposiciones. Todo es marketing. Así venden y confunden.

La libertad como derecho, la libertad como acción heroica de la lucha de los pueblos; la interpretan a su manera. Pareciera que para defender sus “estatus quo” tienen que aplicar la más cruel venganza de la libertad: difamar, mentir, odiar, denigrar, abominar, insultar; como las nuevas estrategias para “ganar” adeptos. Sin duda, lejos de toda perturbación está la más impúdica interpretación de la libertad.

Revisemos lo que dice la Constitución Política del Perú [artículo 2], toda persona tiene derecho a: 3) “… la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público. 4) A las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos, bajo las responsabilidades de ley. Los delitos cometidos por medio del libro, la prensa y demás medios de comunicación social se tipifican en el Código Penal y se juzgan en el fuero común. Es delito toda acción que suspende o clausura algún órgano de expresión o le impide circular libremente. Los derechos de informar y opinar comprenden los de fundar medios de comunicación”.  

Sin embargo, estropeando las leyes del Estado laceran la dignidad humana. Sentencian por adelantado, incriminan, imputan sin las pruebas. Bajo el término “supuesto” declaran culpables.

Los términos “sería”, “estaría”, “generaría”, “aplicaría”, “tendría” van ganando batalla en las publicaciones mediáticas. La investigación seria solo es una caricatura teórica que los emplearon en los cimientos de la profesión periodística. De allí a estos tiempos, solo quedan endebles aportes al conocimiento.

¿Cuántos crímenes se han cometido en nombre de la libertad? ¿Cuántos charcos de basura han empujado la aguda crisis del periodismo? ¿Cuántas palabras han matado la auténtica libertad de expresión? ¿Cuántas lacras acompañan a la mentira y la vulgaridad? ¿Cuántas vidas y honores han destrozado el vil oficio? Sin duda, habrá que recordar la macabra y trágica manipulación mediática de la dictadura fujimorista.


Los que aun creemos en la libertad de prensa y expresión, construyamos un rumbo distinto para consolidar la democracia. Hagamos del periodismo la más digna de las profesiones. Hagamos pedagogía de ella. El pueblo nos necesita. No a la crueldad mediática. 

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