jueves, 19 de febrero de 2015

Alan y Keiko deciden por Humala

Por: Segundo Matta Colunche

Cambio de los ministros: Urresti, Figallo, Mayorga y Omonte responden a presión política de la derecha reaccionaria y mediática del país.  Arrinconado por severas críticas de Alan García,  Keiko Fujimori y voceros de la ilegal concentración mediática, presidente Ollanta Humala cede sin contratiempos.

¿Es difícil gobernar  o dirigir una institución a espaldas del pueblo? Probablemente les sea fácil para quienes gobiernan sentados cómodamente en su confort y no ven las cosas más allá de su entorno. Los “experimentados” asesores les dirán: que todo camina bien y que su liderazgo sigue intachable, que la movilización del pueblo responde a intereses políticos (antinversión y antidesarrollo), que los pulpines son un grupo de jóvenes renegados que están orientados por los violentistas de siempre; además, dirán que para evitar más movilizaciones se tiene que imponer la autoridad (bala y sangre), que más de 70% de informalidad en el país es causa de irresponsables que quieren evadir impuestos, o que a  los maestros no se les puede aumentar su sueldo porque son ociosos y haraganes, que los indígenas y nativos son ciudadanos de segunda categoría,  que los jóvenes que tienen mil 800 soles deben ir a las universidad y no al Servicio Militar Obligatorio, que los proyectos mineros en cabeceras de cuenca tienen que ser explotados por la estabilidad económica. En fin, dirán que estas contradicciones están lejos muy lejos de ser una realidad.

El 33% de peruanos que votaron por Humala en el 2006 y 2011 (en la primera vuelta) probablemente se la haya perdido. Solo le queda un 22% según última encuesta de Ipsos Apoyo que sin duda son sectores que pueden cambiar de posición según las circunstancias como se envuelve el gobierno.

Varios analistas como Augusto Álvarez Rodrich,  Mirko Lauer, César Lévano, Raúl Wiener, Sinecio López, Carlos Tapia;  afirman que “quien ha perdido con el cambio del gabinete ministerial es el mismo gobierno, ha cedido a presiones de líderes de partidos que son considerados los más corruptos del país, la derecha seguirá  imponiendo sus modelos porque aún todavía hay normas que favorecen a los trabajadores”. Tienen en cartera proyectos de Ley como: la Nueva Ley del Trabajo que recorta derechos laborales, la reglamentación de dos paquetes de reactivación económica propuesto por la CONFIEP –vía el ministro de la Producción Piero Ghezzi y el de Economía Alonzo Segura–; paquetes tan privatizadores y lobistas que dan carta abierta a las trasnacionales.

Puede ser tan normal en un gobierno que ha perdido la brújula y la visión de patria. La no presencia del fujimorismo y aprismo en llamada “mesa de diálogo” obligó a Humala aceptar pedido que deslegitima más al gobierno. Al presidente Ollanta no le queda otra cosa que aceptar tal imposición porque ha perdido al pueblo que lo llevó al gobierno. Esto se agudiza si tomamos en cuenta que su partido nunca tuvo bases ni estructura orgánica.

Nadie puede negar que los errores de los Ministros no son pequeños, pero que es imposible tener otros resultados cuando estos responden a leyes neoliberales. Urresti estuvo obligado a utilizar las armas en Pichanaki porque se ha legalizado la criminalización de la protesta y la impunidad para policías y militares, Otárola defendió la Ley Pulpín porque así manda la Confiep, Mayorga se convirtió en lobista de trasnacionales petroleras porque el poder económico actúa mugrientamente, Omonte legalizó sus empresas mineras porque es propio y libre en la estructura del gobierno. Ni que decir de los otros ministerios.

Vea las páginas de los diarios de la ilegal concentración: Alan y Keiko reconocen cambio de los ministros. Jorge del Castillo afirmó hoy que “iría corriendo a palacio luego de la destitución de Urresti”, quitaron la censura a la Premier Ana Jara, llaman buenos ministros a Segura (Economía) y Ghezzi (Producción), y extraordinarias propuestas las Asociaciones Públicas Privadas (privatización en salud, educación, carreteras, estadios, aeropuertos, minas, petróleo, agua, energía, etc.). Como van las cosas, Alan tendrá cancha libre para cuestionar al gobierno con la finalidad de recuperar adeptos para el 2016, ya no habrá un ministro que con su embestidura le diga todas sus verdades; por su parte, Keiko seguirá despachándose en todos los medios como “la gran imagen de la moralidad”, y los voceros mediáticos seguirán, con el bombo y el platillo, poniendo la agenda hasta desaparecer del mapa electoral a la pareja presidencial. Todo está planificado.


Con Ollanta hemos perdido la esperanza de tener un gobierno que encamine las grandes reformas en favor del pueblo. Hay necesidad urgente de construir la Gran Unidad del Pueblo Peruano con miras a las próximas elecciones. El prisionero político, Gregorio Santos, líder del Movimiento de Afirmación Social (MAS) ha confirmado toda su voluntad. Depongamos intereses personales por los del Perú.

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