lunes, 9 de diciembre de 2013

Mandela. Una historia viva

Por: Segundo Matta Colunche



Nelson Mandela no ha muerto. Líder histórico que tras 27 años de cárcel injusta se convirtiera en 1993 en Premio Nobel de la Paz y en 1994 presidente de Sudáfrica, ha marchado a una mejor vida. El fallecimiento del líder mundial que fuera condenado a cadena perpetua por defender la igualdad y respeto a la dignidad humana, ha causado conmoción y solidaridad mundial. 

El Gobierno Regional Cajamarca rinde homenaje  en su memoria. El presidente Gregorio Santos y vicepresidente César Aliaga han dispuesto duelo regional por 3 días y el izamiento de la bandera regional a media asta en las trece provincias de la región. Como es de esperarse, en el edificio de la sede regional se eleva un cartel con la frase “Contigo Mandela”. Una peculiar forma de rendir tributo a los hombres dignos de esta tierra. 

Decía Gabriel García Márquez: “Los grandes hombres nunca mueren”, el premio Nobel de Literatura tenía toda la razón. Encontramos en los magnos líderes una riqueza cultural y social, aquellos que con su actitud e inteligencia trascienden fronteras y ocupan un lugar preferencial en la historia de la humanidad. Cómo olvidar la lucha heroica de Cristo, Gandhi, Madre Teresa de Calcuta; los revolucionarios Marx, Lenin, Stalin, El Che, Fidel y Chávez. Cómo olvidar tampoco a nuestros mártires peruanos, Grau, Cáceres, Bolognesi, Mariátegui, Vallejo, Canseco y otros que la historia y el pueblo reconoce. Ellos y otros personajes dignos que se encuentran en el anonimato merecen nuestra más alta consideración y reconocimiento, pues hay razones suficientes para rendir homenaje al “terrorista” (Nelson Mandela) que llamaron los defensores de la opresión y el capital.

La noticia de su muerte no sólo conmovió a su país, sino a millones de humanos que hemos visto en él, el ideal, el paradigma, el honor, la justicia y la libertad. Un africano que padeció injusto encierro de 27 años, un hombre que supo respetar la diversidad pero que con coraje supo luchar contra de la discriminación.

Rendir homenaje a tan ilustre personaje, no es cuestión de fujiretismo como erradamente dicen los voceros de las multinacionales en Cajamarca y el Perú. Es cuestión de principios. Las actuales autoridades del Gobierno Regional Cajamarca hicieron lo mismo conocida la muerte de Hugo Chávez, presidente de Venezuela y Javier Diez Canseso, líder indiscutible de la izquierda peruana. A los líderes del pueblo nuestra más alta consideración y respeto.

Nos apena saber que sólo el Gobierno Regional Cajamarca (como institución regional) haya expresado públicamente admiración y respeto a un luchador del pueblo. El Gobierno Nacional, esta vez designó a Marisol Espinoza para participar en las exequias del fallecido expresidente. Una buena actitud al igual que países latinoamericanos como Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Brasil, Venezuela, Cuba, Uruguay, Colombia y Nicaragua.

 “…reconocer la obra de nuestros próceres, de nuestros mártires y de los impulsores de la justicia social, es dar grandeza a la humanidad y belleza a nuestros espíritu…” es una frase del presidente Gregorio Santos (2011, con motivo del centenario de José María Arguedas)  que pinta de cuerpo entero su admiración por los impulsores de la defensa de los derechos humanos y de la vida.  En efecto, la grandeza de un pueblo lo hace el pueblo, sus mártires y próceres escriben su historia. Enaltecer la bandera de la libertad y la justicia es cuestión de principios, reconocer la lucha incesante de su gente es lealtad y dignidad.

Cajamarca siente la ausencia de Mandela, su ejemplo nos deja una enseñanza invalorable, la lucha por sus ideales lo ha mantenido a cualquier precio y no le importó estar preso 27 años, pues estaba consciente que nada es fácil en un mundo donde el capital hace tablarasa de la dignidad humana, ensucia y destruye su habitad; los discrimina, los chantajea, los persigue, los asesina, los mata tan sólo por mantener su status de poder. El capital no valora el trabajo del pueblo y a éste sólo le interesa las ganancias sin importarle la execrable desigualdad social.

¡Basta ya! decimos ahora cuando vemos maltrato e injusticia hacia los más pobres-el pueblo-, cuando vemos traiciones y mentiras de sus gobernantes. Justicia, Justicia reclama el pueblo, el poder salvaje del capitalismo no escucha o simula que está con él, cuando lleva migajas y demagogia. El liberador de la raza humana se ha ido físicamente, pero nos deja ejemplo de dignidad, imborrable para nuestra historia que no termina de escribirse.

Cuando visite las instalaciones del Gobierno Regional Cajamarca, encontrará un cartel grande que se eleva en el edificio que dice: “Contigo Mandela”. Parafraseando el ideal de todo revolucionario, nosotros decimos: ¡Hasta la victoria siempre Mandela!

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