martes, 15 de diciembre de 2015

El revés del periodismo

Por: Segundo Matta Colunche

Uno de los escritores más importantes del periodismo del siglo xx fue el historiador y periodista polaco Ryszard Kapuscinski, quien en una de sus frases célebres afirmara “…para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Reflexión que muy bien podría caer en estos días de coyunturas marginales y que ayudaría a dirimir la auténtica libertad de expresión y de prensa en el país.

Creemos que es necesario ir separando entre quienes empoderan el conocimiento científico y los formuladores de fantasías; entre la decencia y la desvergüenza; entre la ética y lo deshonesto; entre la cortesía y lo grotesco; entre la relativa objetividad y el subjetivismo abyecto; entre lo digno y lo vil. El periodismo es una actividad comunicativa que asume protagonismo y liderazgo sociopolítico desde los cimientos mismo de la aparición del hombre y, conforme va avanzando la ciencia y la tecnología va asumiendo reconocimientos particulares y/o desprecio por lo asumido.

Nada podría presagiar de la indolencia de quienes la asumen, sí la mezquindad y el egoísmo forma parte de su ser. Si la mentira es el arma que refleja la negación sublime de su infortunio. El linchamiento mediático como “profesión” está lejos de los objetivos fundamentales de la comunicación.

El periodismo que no defiende la verdad y no lo asume como un principio rector está lejos de alcanzar la cima de la justicia social. Los que en nombre de la libertad y la democracia mancillan honras y honor de las personas no tienen derecho a proponer salidas de esta mal interpretada República. Si por algo tenemos que avergonzarnos, hoy por hoy, es el embuste engañoso de los que propalan “independencia”, cuando en la práctica están más cerca a lo asalariado y mercenario.

Allí ellos. Hay reserva moral en la juventud y en el libro abierto de quienes ejercieron el periodismo para alcanzar no solo la victoria social, sino para mejorar el nivel profesional del periodismo peruano. Trabajaremos para democratizar las comunicaciones como un derecho del pueblo.

Desde la escuela nos enseñaron a respetar, a dirimir cuando hay que hacerla y expresar nuestra rebeldía cuando la realidad te llama. Quienes aspiramos a una sociedad diferente, estamos llamados a moldear la patria que Mariátegui nos enseñó: “A peruanizar el Perú”  y  a que la “revolución sea acción heroica del pueblo sin calco ni copia”.  Ha pasado más de medio siglo de aquella lucha histórica por empoderar las organizaciones del pueblo; sin embargo, autocríticamente volvemos a decir no hemos podido consolidar un partido nacional que levante las banderas de la libertad y la justicia social.

En un país donde la prensa reaccionaria se ha desprestigiado por sus nexos con las mafias delincuenciales, nos queda un solo camino: “Adecentar el periodismo” como acción heroica de los hombres de prensa. Habrán voces corrosivas que haciendo eco de disposiciones del poder económico querrán manipular la realidad y presentarla como “verdad”, pero allí estará la fulgente voz que no calla para encontrar que el silencio sea escuchada.


Quienes nos aferramos a defender la libertad como un principio rector, tenemos la obligación moral de hacerlo, poniendo de manifiesto lo que Kapuscinski decía: “…la buena persona, informa como persona”. 

Ver vídeo. (Vida de Kapuscinski).


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