jueves, 10 de octubre de 2013

Cuando el río suena es porque piedras trae

Por Segundo Matta Colunche



Los niveles de investigación que presentan algunos sectores de la prensa últimamente, son tan pobres, que aparte de lanzar mentiras, tienen un trasfondo político. 1) Monopolizar las comunicaciones y tirarle abajo la auténtica libertad de expresión y de prensa. Libertad sólo para los dueños y amigos de los poderosos, y, 2) Generar una campaña de desinformación y mentiras para evitar que movimientos políticos de izquierda y progresistas avancen.

Para concretar sus oscuros intereses, la derecha utiliza los medios tradicionales: radio, televisión y prensa escrita. Para este sector no hay programa, no hay propuestas, no hay ideas, tampoco planes de desarrollo, como bautizara Juan Carlos Tafur, esa es la Derecha Bruta y Achorada DBA. Sólo tiene dólares para las acostumbradas campañas mediáticas.

La historia nos hace recordar las estrategias de campaña y los medios utilizados. En el siglo XIX las campañas políticas se hacían por correspondencia, los dueños de las grandes haciendas eran sus principales aliados-relación cara a cara-, no existían carreteras ni aviones. La Panamericana funciona desde 1945 (Sinecio López-La República). En el año 50 del siglo XX, la prensa (escrita) jugó un papel importante en la política, se complementaba con multitudinarios mítines. En las primeras décadas del siglo pasado aparecen con fuerza las revistas Mundo Limeño, Lulú, El Turf y Colonida, así como los diarios La Prensa, El Tiempo, la revista Amauta, otros; espacios en donde ponía su pluma José Carlos Mariátegui. En estos años, editoriales del El Comercio tumbaban gabinetes, notas periodísticas ponían al descubierto irregularidades del poder económico y político. El poder de la palabra escrita tenía sintonía marcada en la ciudadanía. De allí a esta fecha la realidad ha cambiado, los medios periodísticos han perdido credibilidad y se suman a las lista de instituciones más desprestigiadas del País. 

Sin embargo, para DBA tener el monopolio de las comunicaciones o comprar medios y periodistas es su principal estrategia. Ya pasó descaradamente en la década del 90, con los mismos estilos, retoños de la dictadura, pretenden replicar ahora en provincias. Como dice Fernando Henrique Cardoso, si Lenin viviera hoy no fundaría un partido sino que compraría una estación de televisoras. Claro, lo dice desde su óptica.

En una reciente columna publicada en la revista Semana Económica, Miguel Santillana, en el artículo titulado “Lo que el Perú debe conocer: Caravana político electoral de radicales anti mineros de Cajamarca”, luego de catalogar falsamente a los movimientos sociales de Cajamarca de ser financiados por el gobierno regional y la ONG Gruffides, hace reverencia a las estrategias del fujimorismo en Cajamarca, con el financiamiento del diario “El Tiempo” que dirige Robert Santillán. Lo último es voz pópuli. Y para corroborar usted puede revisar a los columnistas que escriben allí. Todos los días, barro para Santos, presidente regional de Cajamarca y alabas para los candidatos fujimoristas, conocidos allegados a la cuestionada Yanacocha. Las columnas de Henry Horna del 02 y 04 de octubre son más que evidentes. 

Sin embargo, hoy por hoy, los medios ligados a la derecha han perdido sintonía en el amplio sector del pueblo. Aunque su distribución sea gratuita como sucede con el medio fujimorista, estos tienen una orientación política marcada. Claro, están en su derecho, lo que se rechaza son las constantes mentiras y falsedades.

Como dice Sinecio López en su columna de hoy, los medios derechistas como El Comercio,  varias veces han sido derrotados en las elecciones de las últimas décadas. Las que vienen no serán la excepción. Sin embargo, aunque quieran maquillar, dice una frase popular que vale recordar: “cuando el río suena es porque piedras trae”. La lucha por la auténtica libertad de prensa seguirá siendo tarea del periodismo decente.

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