miércoles, 14 de agosto de 2013

El rechazo a la violencia narcoterrorista


Por Segundo Matta Colunche

En el Perú ya no se puede hablar de grupos armados como Sendero Luminoso o MRTA que actúan en la zona del VRAE, pues fueron derrotados hace muchos años, no por acción “eficiente” del Estado, sino porque nunca tuvieron respaldo convicto del grueso de la población. Hoy más nunca, estas ideas recalcitrantes ya no tienen vigencia en la sociedad actual.

Hace algunos años, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), emitió un informe. Los datos que se presentan son alarmantes. La organización criminal Sendero Luminoso asesinó a 11.021 personas y fue la responsable de 1.543 desapariciones, lo que da una cantidad de 12.564 víctimas de su accionar. Tal cifra representa el 54% de todos los casos de muertos y desaparecidos reportados a la CVR y convierte a esta organización subversiva en la principal responsable de víctimas fatales del conflicto armado interno”.

También actuaron salvajemente grupos paramilitares, fuerzas armadas, MRTA y otras bandas delincuenciales. Nadie en su sano juicio puede seguir a grupos como estos. La izquierda democrática como el Partido Comunista del Perú Patria Roja, deslindó, rechazó y combatió junto al pueblo a tales acciones criminales. Las grandes revoluciones jamás se harán matando, torturando y desapareciendo a seres humanos.

Han pasado muchos años, aún quedan secuelas de estos actos denigrantes. La CVR también afirma que fue imposible el avance de proyectos de desarrollo en zonas donde el conflicto se desarrollaba, niños y jóvenes no tenían acceso a programas básicos de educación y salud. La pobreza extrema era evidente. El hambre en los sectores empobrecidos por el modelo y el terror marcaron la destrucción de la sociedad organizada, pero los pocos que quedaron derrotaron a esta lacra.

La muerte de dos narcoterroristas no se le puede llamar “triunfo” sobre remanentes de Sendero Luminoso, este grupo fue derrotado hace años. Lo que existe son bandas organizadas que generan terror con el apoyo del narcotráfico. El objetivo principal de las bandas es proteger el cultivo ilegal de coca y su procesamiento, como lo demuestran informes de IDL.

El gobierno humalista gasta 450 millones anuales en la “lucha contra la delincuencia y el narcotráfico”, esto representa el 0.1% del PBI. Totalmente insignificante. Razones suficientes para que en materia presupuestal y estrategia invasionista, el gobierno norteamericano refuerce su presencia en la selva con el cuento de luchar contra el narcotráfico asegurándose gran parte de reservas naturales como el agua y los bosques.

Los cajamarquinos rechazamos la pésima estrategia de la lucha contra el narcoterrorismo, no sólo pasa por enviar fuerzas armadas y policiales a la zona de VRAE, sino por generar estrategias de desarrollo sostenible con los campesinos. Fueron los campesinos organizados mediante las Rondas Campesinas quienes derrotaron en varias zonas del país a Sendero Luminoso y MRTA, sin embargo ellos fueron y siguen abandonados por el Estado.

Quienes somos democráticos rechazamos rotundamente la violencia venga de donde venga, nada fundamenta asesinatos y desapariciones tanto de los grupos terroristas como los organizados por los gobiernos de turno como los “Rodrigo Franco” y “Colina”.  El pueblo detesta y rechaza el terrorismo de bandas criminales, así como el terrorismo de Estado.

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