lunes, 8 de julio de 2013

Reformas sí, pero democráticas


Por Segundo Matta Colunche

Durante las últimas semanas los pueblos de Egipto, Brasil y Perú fueron escenarios de grandes movilizaciones, con matices diferentes pero con manifestaciones similares: “descontentos de la población”. En Egipto pasaron de una dictadura de más de 30 años a un gobierno de “transición democrática”, solo fue cambio de personas, no era dictadura pero parecida por sus políticas autoritarias. Brasil “avanza” a consolidar un tercer gobierno del Partido de los Trabajadores-Centro Izquierda-, con crecimiento económico sostenido y con una clase media de más del 50%, cifras que terminan en enormes necesidades insatisfechas. El big bag de la revolución en cuestión.

Las protestas de medio oriente, Europa y América responden a fundamentos científicos que a algunos “ilustrados” analistas les da escalofríos tocarlos: fracaso del modelo neoliberal como dice Noam Chomsky. Aplaudir y festejar el crecimiento sin desarrollo. No quiere aceptar por soberbia que las desigualdades provocan crisis política-social.

Desde el escritorio destacan voces para aprobar o discutir leyes sin participación del involucrado; se ignora la contribución de las organizaciones sociales, sindicales y populares; creen ser dueños absolutos de la verdad y piensan que todo se hace desde arriba. Todo bajo el conocido: “publíquese y cúmplase”.  

La sistemática movilización de trabajadores estatales y estudiantes universitarios en nuestro país expresa la crisis de la democracia representativa, la miopía extrema del gobernante al momento de discutir leyes o normas; se niega la realidad como si estuviéramos en tiempos del boom económico-social y, sin mirar abajo se ataca la institucionalidad de la democracia participativa, se hace trizas de la diversidad y se somete al absolutismo y subjetivismo.

¿Qué hacer? Hacer lo que exige y reclama el pueblo. Mayor debate en los proyectos de Ley. No hay democracia si no se consulta al pueblo directamente involucrado, no hay democracia cuando se aprueba y se promulga al “caballazo” leyes como la del Servicio Civil o cuando se discute en 4 paredes la llamada “Reforma Universitaria”. Las reformas son necesarias en todos los sectores en busca de un servicio de calidad, pero sin imposiciones. Cuando ésta sucede no queda otra cosa que acompañar a nuestro pueblo en sus justas reivindicaciones sociales. La información sirve antes de la aprobación y promulgación de una Ley, no sirve que el presidente Humala se rasgue las vestiduras diciendo que se necesita mayor difusión, no. Ya no sirve. La ley nació muerta al igual que la Ley de Carrera Pública Magisterial. Si continúa el asalto a la democracia tendremos más leyes sumadas a las 400 que existen ahora.  Reformas sí, pero democráticas.

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