domingo, 5 de mayo de 2013

¡Honor y Gloria! Duelo Regional por muerte de Javier Diez Canseco


Por Segundo Matta Colunche

A la muerte de Hugo Chávez (presidente de Venezuela), siguió la de Armando Villanueva (Apra), y ahora la de Javier Diez Canseco (Partido Socialista), con la cual se completa la tercera desaparición -en sólo dos meses- de grandes líderes políticos de la historia sudamericana.
Para quienes hemos conocido la intachable trayectoria política, honestidad y justicia de Javier Diez Canseco, su pronta partida nos deja profunda consternación y honda tristeza.
Su historia pasada y presente nos cuenta que fue uno de los pocos congresistas -junto a otras raras excepciones- que ha demostrado inteligencia, conocimiento y decencia en uno de los poderes del Estado más desprestigiados de los últimos tiempos.

Al margen de los errores -como cualquier ser humano-, fue un hombre de principios, valores y ética profesional, además de gran voluntad y mística para defender las propuestas del pueblo. Su muerte deja un gran vació en el debate nacional sobre los grandes problemas de desigualdad social, corrupción, indecencia política peruana y pocos esfuerzos de los sectores de izquierda por consolidar la gran unidad nacional.

El gobierno regional Cajamarca que preside Gregorio Santos, dispone mediante resolución “Duelo Regional” del 05 al 09 de mayo del presente, como expresión de solidaridad y respeto al gran camarada y amigo. Además del izamiento a media asta del bicolor nacional en Cajamarca y todas las dependencias del gobierno regional en las 13 provincias.

Los cajamarquinos estamos agradecidos de él porque puso el pecho desde el Congreso para pedirle a Ollanta Humala, cumpla su promesa de respetar la decisión de los pueblos de Celendín Y Bambamarca con relación a la minería.

Cabe recordar que en junio del 2012, cuando se produjeron las muertes en ambos pueblos (caso CONGA), Javier Diez Canseco, junto con Verónika Mendoza y Rosa Mavila, tomó la justa decisión de zanjar con el gobierno del presidente Ollanta Humala, que fácilmente se había acoplado al continuismo neoliberal.

Su trabajo entre la clase política y en general entre todos aquellos que admiran su labor, trae a la memoria su obra a través de las diferentes iniciativas que ha presentado desde su escaño en el Parlamento a favor de la población.
EL GRAN JAVIER
Víctor Torres Lozada, integrante de Fuerza Popular Mariateguista (Fuerza Ciudadana), en una crónica publicada el 1de mayo, reproduce algunas frases de los campesinos y obreros del sur, encabezados políticamente por Javier Diez Canseco y dirigentes sociales:  “Si entre dos montañas hay un abismo, la misión es atravesarla por las praderas, valles, montes, quebradas y siempre siguiendo la ruta del agua; porque nuestro supremo objetivo no sólo es luchar por la tierra y los derechos de los pueblos, sino y sobre todo conquistar el pan y la belleza”.
Víctor Torres también describe que en el difícil proceso de los 90s, “Javier, optó por la resistencia acompañando a las nuevas luchas que gestaban los pueblos en contra del fujimorismo; y lo que es más importante, es que siguió lidiando “tercamente” por la construcción de un nuevo referente político, organizado y de carácter unitario”.

“La presencia de naturales discrepancias sobre los caminos a seguir, no le quitan ni un ápice a su condición de militante revolucionario, porque siempre en su accionar ha estado presente y por delante la necesidad de luchar para cambiar el actual régimen político, económico y social que está vigente en el país desde el año de 1990, lo cual le implicó enfrentarse abiertamente a las fuerzas políticas y a los poderes fácticos que sostienen el neoliberalismo salvaje”.

DATOS BIOGRÁFICOS

Javier Diez Canseco Cisneros, nació en Lima, un 24 de marzo de 1948, prestigioso sociólogo, político peruano de izquierda y congresista de la República.

Confesó haber sufrido de polio desde que tenía un año, lo cual le permitió conocer lo que significa ser tratado diferente y entender los casos de injusticia y desigualdad que se da en el país, y que se repite con mucha frecuencia. “Este es un país lleno de exclusiones y de excluidos, un país poco tolerante con lo diferente”, dijo en su momento el parlamentario.
Fue diputado constituyente, diputado por Lima, senador de la República y congresista del Perú entre 1978 y 1992 (hasta el autogolpe del 05 de abril), fecha en que la  dictadura del fujimontesinista lo destituyó. Volvió a ganar en las urnas y fue parlamentario entre 1995 y  2000 y de 2001 a 2006; en este último año postuló –sin éxito- a la presidencia de la República. En 2011 fue nuevamente electo congresista de la República por la alianza Gana Perú liderada por Ollanta Humala, grupo político al que renunció tras las protestas contra los proyectos mineros Conga en Cajamarca y Xtrata en el Cusco, y la traición de Ollanta Humala al abandonar la propuesta de la “Gran Transformación”. Junto a él renunciaron 5 parlamentarios de la bancada oficialista, decisión que mantuvo hasta su muerte.

Fue fundador del Partido Socialista del Perú, y tras la decepción de Ollanta Humala, soñaba con un gran Frente de Izquierda. Llamó a todas las organizaciones sociales y políticas de izquierda, progresistas e independientes a sumarse a la Gran Transformación abandonada por el actual régimen.

En calidad de diputado, formó parte de la primera Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados del Congreso de la República. Desde entonces participó en varias comisiones investigadoras de casos de violaciones a los derechos humanos, siendo un aporte fundamental para investigar y sancionar los crímenes que se producían en aquel entonces.
Como consecuencia de su trabajo, sufrió un conjunto de atentados contra su vida y la integridad física de su familia, además de reiterados hostigamientos; sin embargo, nunca ha parado en su férrea defensa de las víctimas.
Siempre fue valorada su labor como principal promotor e impulsador de la Ley General de las Personas con Discapacidad, la cual incluye importantes avances en materia de accesibilidad, derechos civiles, educación, empleo y seguridad social para este sector vulnerable de la población por la que luchó por años. Se  manifestó en la Marcha de los 4 Suyos, en la lucha de Bagua, en los conflictos socio-ambientales, en las elecciones del 2011; y últimamente en lucha victoriosa del pueblo de Cajamarca.
En noviembre de 2012, la mafia política que se turna en el país cada cinco años para gobernar, sancionó a Javier violando el debido proceso, el derecho a la defensa y acusándolo falsamente de presentar un proyecto de ley para favorecer a sus allegados. Fujimoristas, apristas, castañedistas, pepecitas y, sorprendemente, el Partido Nacionalista Peruano, se juntaron para votar a favor de una infame calumnia: Ollanta Humala había recibido de manos de la mafia la oportunidad que esperaba, vengarse de Javier, y vengarse por su independencia y su capacidad para decirle no al poder, vengarse por su superioridad moral y por haber puesto en clara evidencia la baja estatura política de la pareja presidencial.

Poco después, el 8 de febrero pasado confesó que sufría de cáncer. Sin embargo, y pese a los problemas serios que pasó tras conocer esta terrible enfermedad, con hidalguía y dignidad como debe hacerlo todo revolucionario dijo: "Encararé esta situación con la misma energía en defensa de la vida y los derechos fundamentales que he buscado tener durante toda mi trayectoria. Lo haré con la misma firmeza y decisión, contando con el invalorable apoyo de mi esposa y compañera, mis hijos y mi familia, de mis entrañables amigos y compañeros, y de los hombres y mujeres del Perú que creen que debo seguir batallando –con ellos- por un Perú nuevo en un mundo nuevo”. Expresiones que dio vida a la vida y fuerza a su familia y amigos en un momento que él y todos conocíamos que sólo le quedaban pocos días en esta vida terrenal.
Para Javier como para la mayoría de izquierdistas la labor por construir una patria nueva, no es nada fácil, pero indispensable, si queremos volver a reubicarnos política y socialmente para salir de la marginalidad política y social en la que hoy nos encontramos, y mantenernos como portavoces de una apuesta socialista que necesita de un discurso renovador y creativo, pero siempre coherente con los paradigmas (no dogmáticos) que nos fueron legados por Marx, Lenin, Che Guevara  y el Amauta Mariátegui.
Te conocimos Javier, te admiramos Javier; ahora estás en el cielo y desde allá seguro que guiarás a tu pueblo para liberase de las injusticias contra las cuales siempre luchaste.

La izquierda peruana está de duelo, pero Dios está contigo
Hasta la victoria siempre…camarada. ¡Honor y gloria a tu nombre!

Cajamarca, 05 de mayo del 2013

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