sábado, 2 de septiembre de 2017

Las discrepancias internas del MAS

Por: Segundo Matta C.



El MAS es un Frente Político, por tanto, convergen militantes socialistas, comunistas, progresistas, nacionalistas, ecologistas, ambientalistas e independientes. Allí están “Todas las Sangres” como decía José María Arguedas.
El Movimiento de Afirmación Social [MAS] Cajamarca es una organización política regional joven. Ante la necesidad histórica de contar con una propuesta política progresista, un colectivo de líderes sociales lo creó a mediados de 2010. Bajo el liderazgo principal de Gregorio Santos Guerrero tomó la decisión de participar en las elecciones regionales y locales del mismo año.

La mayoría de dirigentes y militantes masistas provenían del sector social [Rondas Campesinas, pequeños comerciantes, maestros, estudiantes, trabajadores de salud, colectivos agrarios e intelectuales]. Con el tiempo se fue ampliando a otros sectores cajamarquinos.

Han pasado 7 años desde su fundación, y hoy el MAS es un referente orgánico y político a nivel nacional. Tuvo tres victorias electorales consecutivas (2010, 2014 y 2016). Varios analistas nacionales e internacionales atribuyen al MAS parte de la paralización del megaproyecto minero Conga [vitoria social] y no dejan de tener razón, pues lo reconocen como principal fuerza política regional que acompañó en todos los procesos de lucha contra la minera norteamericana. 

En el 2010 y 2014, al ser un movimiento político nuevo y con un liderazgo natural [Gregorio Santos], las discrepancias internas por las candidaturas eran mínimas y pasaban desapercibidas, probablemente porque el liderazgo de Santos pesaba más que la de los otros. Contrincantes políticos y un pequeño sector anarquista llamaban al MAS como una organización que obedece a un caudillo; es decir, “sin Goyo, el MAS no significa nada”.
Sin embargo, “Goyo” fuera del Gobierno Regional y de la dirigencia del MAS, la organización política existe y su estructura orgánica se ha fortalecido en todas sus instancias. “El MAS es un Movimiento Político Progresista que tiene estructura orgánica representada por militantes”. El MAS tiene un Comité Regional, 13 provinciales, 114 distritales y bases en centros poblados, caseríos, barrios, asentamientos humanos, escuelas profesionales, juventud, universidades, pedagógicos, tecnológicos, colectivos agrarios-ronderos-campesinos, magisteriales, de salud, obreros, artistas, intelectuales, y otros. 

El MAS es un Frente Político, por tanto, convergen militantes socialistas, comunistas, progresistas, nacionalistas, ecologistas, ambientalistas e independientes. Allí están “Todas las Sangres” como decía José María Arguedas. Al ser un Frente Político, hay diversidad de ideas, al existir diversidad de ideas, su orientación tiene carácter pedagógico, ilustrativo, formativo y democrático. Los militantes deben cumplir disciplinadamente sus obligaciones de acuerdo a los estatutos, pero también tienen derechos: “elegir y ser elegidos”. 

Las discrepancias internas surgidas durante los últimos días en un sector de la militancia son normales, no reviste ignominia; al contrario, tienen carácter significativo para afirmar la madurez política y el fortalecimiento de la estructura. Los partidos se hacen más fuertes cuando el debate es más fuerte, cuando hay una mayor carga teórica y cuando la práctica enaltece el espíritu revolucionario de sus militantes. Por tanto, estamos frente a una organización que avanza hacia conquistas de ligas mayores. 

Hoy, contrario al proceso electoral del 2010, no solo hay un candidato; en distritos, provincias y región hay varios pre-candidatos que intentan representar a su organización en las contiendas electorales del 2018. Bien por el MAS, bien por la democracia, bien por la institucionalización del progresismo regional. El altruismo más sublime de un militante es respetar las decisiones de su partido. Éxitos a todos. Todos somos hermanos.

jueves, 31 de agosto de 2017

La derecha sigue en la baja

Por: Segundo Matta C.




No nos equivocamos, de 29% de aprobación del presidente Pedro Pablo Kuczynski en el mes de junio, éste ha pasado a 19% en agosto. La factura también le pasa al Parlamento Nacional quien registra la misma cifra (19%-GFK). Es decir, tenemos un ejecutivo y legislativo que no nos representa.

Hay hechos que generan respuestas inmediatas. En política, los desenlaces a veces son fatales. Cuando los evidentes errores no se corrigen a tiempo la coyuntura se puede tornar cruel. Muchos líderes han perdido su reputación de largos años en tal solo segundos.
Sintonizar con la gente no significa hacer todo lo que diga la gente, sino, entender las necesidades de la gente. Y, entender las necesidades de la gente significa tener capacidad de escucha. Ha eso llamamos: “Comunicación Política”.

Describimos tal definición para analizar lo que pasa hoy con la derecha peruana, la clase política que gobierna el país por más de 190 años de vida republicana. Sólo casos particulares pueden salvar una delta de su negra trayectoria. 

Las últimas tres décadas ejemplifican con más claridad la reducción del Estado. El capital no escatimó esfuerzos en avasallar con la democracia y poderes del Estado. Los sucesivos gobiernos después de la dictadura no hicieron casi nada por recuperar la democracia plena y con ella la independencia de poderes; al contrario, implementaron bajo la Constitución del 93.

Varios años han pasado, varios gobiernos también, hoy, nos lamentamos el no tener la capacidad de generar espacios democráticos que le den alternativa a la crisis por la que pasan las instituciones públicas y las organizaciones. El pueblo sigue expresando su rechazo a la derecha peruana, sin embargo, no hay una confluencia orgánica nacional que lidere el descontento social. Pequeñas parcelas y dividas no significan todavía mucho.

En un artículo anterior afirmábamos que las protestas sociales generarían desestabilización gubernamental 10 veces más que la ilegítima mayoría fujimorista en el Congreso. No nos equivocamos, de 29% de aprobación del presidente Pedro Pablo Kuczynski en el mes de junio, éste ha pasado a 19% en agosto. La factura también le pasa al Parlamento Nacional quien registra la misma cifra (19%-GFK). Es decir, tenemos un ejecutivo y legislativo que no nos representa.

Los que se muestran más preocupados por la desaprobación de PPK son los que dan la cara [analistas y opinólogos del grupo El Comercio], porque probablemente las opiniones de la CONFIEP y sus aliados no ayudan mucho a superar la crisis. Desesperados lanzan el grito al cielo: “PPK despierta”, “Keiko ayúdalo a gobernar”, “cambien el gabinete, se necesita un político”, “repriman a los desestabilizadores – maestros y trabajadores”, “confíen, la economía si va a crecer”, en fin, “cuídense, puede llegar el apocalipsis”.
 
El columnista del diario El Comercio Juan Carlos Tafur ya hizo la advertencia: “La radicalidad de izquierda desborda el rincón excluido en el que se la quiere colocar. Los más de 600 mil votos de un encarcelado Gregorio Santos –quien se prepara para dar la sorpresa en las venideras elecciones municipales y regionales– debieran haber hecho entender que hay una opción extrema que no solo subsiste, sino que crece a vista y paciencia de la clase política acomodada”. Radicalidad? no, se llama descontento del pueblo peruano, crisis del modelo neoliberal, fracaso de la tecnocracia reaccionaria, ineficiencia, corrupción. Alternativa: Nuevo Curso para el Perú.